Bilbao



Paris tiene su fama de ciudad romántica, histórica, hermosa y todo lo que se les ocurra, pero confieso que lo que más me gustó de mi viaje fue Bilbao. Es una ciudad pequeñita perteneciente al País Vasco con un ambiente tan agradable, bellos paisajes y muchas cosas por hacer. Históricamente hablando es una de esas ciudades modelo que han sido pasadas por alto debido a los problemas españoles internos y probablemente a la pereza cultural a la que estamos acostumbrados: todos queremos viajar y conocer de lo que poco o mucho conocemos desde siempre, entiéndase Paris, Madrid, Londres, etcétera. Incluso me avergüenza decirlo, pero luego de conocer Bilbao y Barcelona me sorprendió darme cuenta de cuántas cosas me gustan y me han gustado desde hace mucho de España, pero nunca fue uno de mis planes pricipales visitar dicho país, y es que siempre resulta más atractivo a la vista de los demás la Torre Eiffel, Roma, el Vaticano, y todos esos íconos que muchas veces no sabemos ni qué significan pero queremos fotografiarlos "para decir que estuvimos ahí". En lo personal, no me considero de ese tipo, pero también es cierto que cuando hago mis planes fijo la vista en los puntos más conocidos no sólo por comodidad sino porque es difícil conseguir referencias de lugares más pequeños o poco visitados. En fin.
Estuve en Bilbao 3 días y con eso me bastó para enamorarme de la ciudad, más que nada del Guggenheim que no me cansé de admirar cada que pasamos junto a él, pero es que cada vez me parecía diferente, nuevo.
Unos días antes de llegar había hecho una presentación con respecto al País Vasco y Cataluña, así que en ceros no iba, pero estar ahí, ver otro tipo de diversidad, una que coexiste no gracias al turismo, sino una que se debe a la mgración de otro tipo de españoles a la región, me dejó un buen sabor de boca. Es admirable cómo es que una ciudad tan pequeñita puede causar tal impacto, cómo es que los golpes bajos le han dado más fuerza en vez de debilitarla. Y es que lo digo porque Hungría es uno de los países con más alto índice de suicidios en Europa (me parece que el segundo), además de que los húngaros no son personas muy amables, y se alega que es gracias a los golpes que históricamente ha venido recibiendo, a las guerras perdidas, las ocupaciones y las desilusiones políticas y sociales. Todo este tiempo había comparado a Hungría solamente con México (porque vaya que afortunados no hemos sido, e inteligentes tampoco), veo a mi país como uno feliz a pesar de las desgracias, somos famosos y queridos en este lado del mundo por nuestra calidez, nuestro sentido del humor, y me enorgullece decir que a pesar de lo que sucede siempre hemos sabido seguir en pie. No obstante, Bilbao me ha parecido admirable de otra manera. Esta ciudad no sólo se ha mantenido en pie sino que ha sabido desarrollarse, y es lo que a los mexicanos nos ha faltado: como siempre hemos seguido adelante (o al menos donde mismo), aguantando lo que venga, hemos terminado por parecer un buen pueblo para explotar, uno que sin importar cuánto se le maltrate no le queda otra que seguir ahí.
Para terminar, menciono superficial pero felizmente que además de lo antes mencionado... ¡cómo me gustó la comida! jajaja, probablemente porque tenía mucho sin comer como se debe y mi prima nos consintió en grande... Gracias jeje...


















